Empieza el Viaje

Imagen

la-brujula_empieza-el-viaje

Podría comenzar esta primera entrada del blog con una bella y evocadora descripción de un viaje que arranca. Con su lista de destinos, de visitas asombrosas y experiencias estremecedoras. Eso sería un comienzo potente y sin duda atractivo, yo tendría mis billetes en la mano y una maleta llena de expectativas que ir asignando a cada foto del viaje:

  • “Visitaremos el templo arcano de la sabiduría, donde experimentaremos una elevación interior fruto de un profundo instante de meditación”, o
  • “el contacto con la naturaleza salvaje nos hará sentir una conexión pura con la tierra y sus habitantes”, o incluso
  • “nos sentiremos rejuvenecer gracias a la sublime experiencia de las aguas termales que acarician el cuerpo y el alma”.

Claro que este blog no habla de viajes alrededor del mundo. Pero aunque así fuera, no estoy segura de que una guía tan previsible fuera la mejor forma de iniciar un viaje. Porque lo mejor de los viajes es la parte inesperada, sorprendente, reveladora. Y lo mismo ocurre con las novelas, los cuentos, las bitácoras y, en general, con la mayoría de los textos que leemos por placer.

Si pudiera comenzar este blog con una pormenorizada descripción del viaje que arranca, significaría que estoy enunciando al dictado, y eso es muy tedioso, tanto para los que escuchan como para el que dicta. Y también significaría que hay poco por descubrir, ni ciencia ni filosofía por conocer, que ya todas las opiniones están cerradas. Así que, me alegro de comenzar el blog sin un preciso mapa en la mano, y sí con muchas ideas, algunas más borrosas que otras, de temas sobre los que escribir y pensamientos que explorar.

¡Ojalá que este blog llene muchas páginas y me lleve a muchos destinos! Comienza el viaje…