El Humilde

La Brújula-Post7-El Humilde-Sabiduría, humildad y respeto

El camino hacia el conocimiento es lento, a veces tortuoso. La adquisición de la pieza más concreta de saber requiere de una concentración, objetividad y perseverancia difíciles de aunar. Encima, cuando por fin crees que has aprendido algo, viene un científico y lo refuta. De ahí la importancia de la humildad como puntal de cualquier intento de aumentar nuestra instrucción.

Esquivando falacias y manteniendo alerta el espíritu crítico, incluso el brevísimo Twitter puede ser una fuente de descubrimientos y diversión. Hace un par de semanas caí precisamente sobre un hilo que cuestionaba el uso del adjetivo humilde como “eufemismo” de pobre, “como si los valores dependieran de tu estatus económico…” En un primer momento también me lo planteé, así que decidí armarme de escepticismo y preguntar a Google. Y he aquí la interesante respuesta: Seguir leyendo →

El Trabajo Más Duro

El Trabajo Más Duro - La Brújula

Nadie ha probado todos los posibles trabajos que existen o han existido para afirmar con rotundidad que el suyo es “el trabajo más duro”. Está claro que hay candidatos más aventajados que otros. Y también hay trabajos que difícilmente podrían alcanzar este dudoso pódium. Pero, entre un extremo y otro, no es chollo todo lo que reluce.

Decía la narradora de la novela Matar a un Ruiseñor:

“Nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos”.

Es una frase ejemplar, que me repito a menudo. Es muy sencillo, e incluso tentador, opinar sobre las supuestamente mullidas vidas ajenas. Por eso hoy quiero hablar de una parte importante de la vida: del trabajo. En realidad, quiero hablar del trabajo de “los otros”, de su dureza, pero de la dureza que no apreciamos desde nuestra esquina del ring. El trabajo, como tantos otros aspectos de la vida, se asemeja a un iceberg del que sólo alcanzamos a ver la décima parte que asoma en la superficie del agua. Seguir leyendo →

Diferente

La Brújula - Diferencia - Respeto

Laura era una niña de seis años alegre y de mirada sincera. Ni muy alta ni muy baja para su edad, ni muy delgada ni muy gorda. De pelo castaño y ondulado. Le gustaba asistir al colegio, porque allí tenía buenos amigos, y también porque era muy aplicada. Le interesaban las ciencias, la historia, la geografía y los juegos con números. Pero sobre todo, le encantaba pintar, dibujar, hacer manualidades, y en general todo lo relacionado con la creación artística sobre un lienzo o un papel. Eso era lo que se le daba bien.

A Laura algunos quehaceres de su vida le resultaban más difíciles que otros. Como a muchos niños de su edad, le costaba a veces comprender que el tiempo es limitado, que muchos dulces pueden ser demasiados o que, por mucho que lo desees, hay cosas que no suceden “inmediatamente”. En eso, Laura era una niña normal. Seguir leyendo →